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El adiestramiento en positivo en Montegatto

En este artículo de nuestro blog queremos hablarte de nuestra escuela de adiestramiento canino y de las metodologías de adiestramiento y educación en positivo con las que trabajamos.

Cedemos el micrófono (o más bien el teclado) a nuestros cuatro adiestradores expertos para que nos cuenten cómo se trabaja y qué se puede conseguir en lo que se refiere a la educación de tu mascota en nuestro centro.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de adiestramiento en positivo?

Podríamos decir que hay dos tipos de condicionamiento.

Por un lado, el condicionamiento clásico, el más antiguo y en algunos puntos obsoletos. Este condicionamiento se basa en que si tu emites una respuesta determinada a un perro, el perro va a emitir una respuesta para ti en función del estímulo que tu le des. Aunque puede parecer un proceso sencillo no es siempre efectivo ya que intervienen otras variables que no podemos controlar. Por ejemplo si nuestra mascota se levanta con el pie izquierdo o si no tiene un estimulo sobre el que trabajar, ya que los perros se mueven en gran medida por expectativas.

En Montegatto trabajamos a través de esas expectativas para que el animal vea necesario y apetecible desarrollar determinadas conductas a través de un refuerzo positivo. En este sentido estaríamos hablando de condicionamiento operante. Hay que tener en cuenta que no trabajamos con el castigo en positivo ya que defendemos el hecho de que los refuerzos instauran conductas y los castigos extinguen conductas.

Pero nosotros en nuestra escuela vamos un paso más allá y tenemos en cuenta otras variables como los sentimientos del animal, el entorno en el hogar, los instintos, los estímulos que percibe, la educación, etc…

Un ejemplo de esta aplicación sería en el que citamos a continuación. Imagina que tu perro se sube habitualmente a la cama y tú quieres corregir este comportamiento. La opción A sería bajarlo, pero esto no tiene porque ser efectivo ya que puede ser que detrás de esta conducta exista un factor que afecte a nuestra mascota: por ejemplo, que sienta miedo por un ruido y esté actuando en consecuencia.

Otro ejemplo fue cuando en una sesión observamos que mientras intentábamos enseñar a un perro a comer despacio y tras unos minutos sin ver resultados, analizamos su boca y vimos que no tenía incisivos y por este motivo cogía y masticaba los alimentos de este modo.

¿Qué ejercicios realizáis en las sesiones de educación en positivo?

En las sesiones individuales de educación en positivo trabajamos los siguientes factores:

  • Capturar conductas: conseguir que nuestro perro se siente o se tumbe
  • Enseñar a un perro a estarse quieto
  • Trabajo del autocontrol para una correcta educación y convivencia
  • Correcta respuesta a la llamada por el nombre
  • Evitar tirones de la correa y hacer que entiendan la distancia de la correa para que se adapte a las distintas zonas de paseo

A mayores, en nuestras sesiones grupales, los objetivos son diferentes y se suele trabajar en las siguientes áreas:

  • Autocontrol frente a otros perros y sociabilización que es uno de los factores más importantes en la educación de tu mascota

En conclusión, podríamos decir que un perro educado es aquel que tiene controlada su agresividad, tiene un autocontrol suficiente y conoce las pautas para una correcta vida en sociedad.

Si crees que necesitas ayuda en algunos de estos ámbitos contacta con nosotros o ven a probar nuestras sesiones sin compromiso.

Te esperamos en Montegatto, tu casa.

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