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Coprofagia en perros, ¿cómo evitar que mi perro se coma las cacas?

Con este nombre, coprofagia, se denomina a la desagradable costumbre de ingerir heces por parte de un ser vivo. En determinados animales, como los conejos, es algo fisiológico puesto que muchos productos vegetales que ingieren necesitan pasar procesos digestivos que producen las bacterias intestinales para que puedan ser aprovechados por estos simpáticos animales. Pero en perros no es normal, es una conducta errática.

Son muchas las consultas de educación en las que sale esta práctica culinaria como uno de los problemas a solucionar por parte de nuestros educadores. Cuando un dueño nos dice que su Toby se come sus cacas inmediatamente pasan a la consulta veterinaria para descubrir la causa de esta ingesta.

¿Por qué lo hacen?

Son varias las causas:

  • Por conducta exploratoria en cachorros: les llama la atención y, haciendo un símil con los niños, todo se come y se mete en la boca. Necesitan explorar el mundo que los rodea y el probar todo para saber si tiene buen sabor, si es duro o blando o si está caliente o frío en los perros es por el sentido del gusto. Todo lo que les rodea primero va a la boca y luego ya disciernen si es comestible o no.
  • Por problemas médicos de desajustes nutricionales tanto en cantidad (come poco) o en calidad (la comida suministrada no cubre sus necesidades alimenticias). Las heces de otras especies o las suyas propias son ricas en proteínas por lo que, a su modo de ver, es alimento. Si recordáis de la entrada de los piensos os explicamos que un pienso bueno tiene una proteína en buena calidad y cantidad. En este caso el perro no mira la calidad pero sí la cantidad con su olfato. Les huele a comida y por ello lo comen. 
  • Por falta de ejercicio y contacto social. Se aburren. 
  • Por castigos administrados fuera de lugar. Si llegamos a casa y vemos una caca NO se debe de castigar al perro. Solo se castigará si lo pillamos in fragati haciendo popó. 
  • Para llamar nuestra atención. Saben que si se acercan a un montón de deposiciones vamos a interactuar con ellos.

¿Qué podemos hacer para evitarlo?

Lo primero es acudir a tu veterinario y que explore al animal. Así podemos ver si la causa es médica o comportamental.

Entre las médicas podemos tener deficiencia de minerales en la dieta, mal absorción de proteínas, problemas pancreáticos, etc. Tomaremos muestras de heces para hacer un análisis coprológico y muestra de sangre para uno de hematología y buscar posibles alteraciones patológicas que nos estén derivando en este comportamiento tan desagradable para los dueños.

Entre las comportamentales tenemos aburrimiento por falta de ejercicio o mucho tiempo encerrado en el mismo lugar. Se aburre y lo más cercano que tiene para entretenerse son caquitas. Pues se pone a jugar con ellas.

En el caso de la llamada de atención para que el dueño lo persiga para quitarle la caca de la boca es también por aburrimiento y por juego.

Cuando los castigamos por haber orinado o defecado sin ver el momento en el que lo hacen pero nos encontramos la suciedad al llegar a casa es un motivo bastante común que desencadena este comportamiento. El perro relaciona que ha hecho algo que no nos gusta…pues hace desaparecer las pruebas y así en su mente cree que lo vamos a premiar por ser “limpio y aseado”. Por eso, los castigos fuera de tiempo que algunas personas les aplican como lo de meterles el hocico en el pipí desencadenan este problema de coprofagia además de muchos otros problemas comportamentales de miedo, angustia y esquiva a la llamada del ser humano.

Soluciones:

  • Aumentar su contacto social con nosotros.
  • Paseos más largos y numerosos. Son beneficiosos para los perros y para nosotros. Cuidamos la salud de ambos elementos del tándem. 
  • Juguetes rellenables (tipo juguetes Kong de los que hablamos en otra entrada de este blog y que os invito a releer).
  • Juegos con nosotros de tipo interactivo ya sea con pelota, con cuerda o haciéndolos pensar en entrenamientos más elaborados.
  • Retirar las heces lo más rápido y efectivo que podamos. Si no hay heces a la vista evitamos posibilidades de la ingesta.
  • Que no tenga acceso a areneros de gatos o de otros perros poniendo barreras tipo la de los niños impidiendo el paso.
  • Dale cosas de comer que hagan que las heces no sepan bien para ellos: 
  • Si se comen las propias: piña fresca o en conserva, papaya y/o calabaza en la dieta. Tienen una enzima llamada papaína que al descomponer la materia orgánica desprende un olor y un sabor muy poco atractivo para los peludos.  Da a sus deposiciones sabor ácido que no les agrada y el olor hace que su sentido del olfato lo identifique como algo negativo.
  • En heces ajenas podemos espolvorear pimienta picante o wasabi para que pique horrores si las comen. Pero acordaros de hacerlo con todas y durante un tiempo hasta que dejen de intentar comerlas.

Lo más importante y efectivo: educa a tu perro para que atienda a órdenes tipo “ven”, “suelta” “no” para que se centre en vosotros y vea que los humanos son una fuente de juegos, paseos y chuches ricas. Fomentad el apego y el respeto entre persona y perro para hacer un binomio agradable.

Si veis dificultad a la hora de solucionar estos comportamiento erráticos, puedes traer a tu perros a nuestras instalaciones de la escuela de adiestramiento canino en A Coruña, o hacer uso de nuestras sesiones de adiestramiento canino online.

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